El punto de partida de este propuesta narrativa de dispersión que —aún hoy— continúa expandiéndose en diferentes formatos, es la exploración de un tema que se ramifica en múltiples aristas: el encarnizamiento terapéutico. Tratamos el tema a través de diversas producciones: novela, pieza teatral, dossier fotográfico, cómics, video, performance en vivo y novela gráfica.

En febrero de 2017 se publicará la novela gráfica completa (96 páginas a todo color). Ya les avisaremos cómo y dónde adquirirla.

Antes de que eso ocurriera hicimos artesanalmente una versión sintética de la novela. Un libro breve y hermoso trabajado a mano, hecho con mucho amor y delicadeza. Una edición de pocos ejemplares pero con un enorme valor emocional y estético. Aquí publicamos todas las novedades relacionadas con esta pequeña versión de artista de Modus Operandi, desde cómo lo encuadernamos hasta cuáles fueron sus caminos, entre otras cosas.

ANTECEDENTES

Todo esto pasó antes de llegar a la novela gráfica Modus Operandi

Primero ocurrió Doma

La novela Doma [Carina Maguregui, Alción, 2004] aborda el problema del ensañamiento clínico y expone el costado más cruento de la práctica médica. El relato despliega la trastienda de quirófanos y terapias intensivas, centrándose en la mirada de los pacientes y su mundo interior. 



Ángela, el personaje principal, al igual que otros pacientes que comparten esta experiencia, cae en las manos de aquellos médicos que rinden culto al dios positivista de la curación del cuerpo-cosa y olvidan que el ser humano tiene una trascendencia, algo que excede las posibilidades tecnológicas y económicas: lo intangible, la sensibilidad personal. En este escenario, Ángela y los demás pacientes sostienen la delgada línea que separa la vigilia de la distorsión onírica intentando evitar el exilio de sus propios cuerpos. 

El tema del encarnizamiento terapéutico era un material extremadamente sensible y tenía el potencial para continuar desarrollándose en diferentes formatos. 

Así surgió la idea de hacer una puesta en escena teatral de ciertos núcleos conflictivos de la novela que aparecían comprimidos en el relato y resultaban lo suficientemente interesantes para expandirlos en otro dispositivo narrrativo. De este nuevo trabajo con un lenguaje completamente diferente emergió la dramaturgia que le permitió cobrar vida a la obra de teatro Tumbada blanca en blanco [Carina Maguregui, 2006].






Tumbada blanca en blanco se hizo carne, con una mención especial de Argentores en 2006 bajo el brazo, y tuvo su temporada teatral durante 2007 dirigida por Roxana Randon en el teatro Espacio Abierto, con subsidio de ProTeatro y Auspicio del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

En 2008 nació, del trabajo conjunto con la artista plástica e ilustradora Muriel Frega, la historieta Los espantapájaros.



Como cómic unitario, Los espantapájaros obtuvo una mención especial en el Concurso Nacional de Historietas Roberto Fontanarrosa 2008, fue publicado en la antología de ese concurso y en diversos medios: revista Nómada de la Universidad Nacional de San Martín, en el magazine mexicano Replicante, en Blanco Experimental de Chile y en revista RAWR (México), entre otros.

Ese mismo año realizamos un registro audiovisual del making off de Los espantapájaros en video. 

En 2009 quisimos testear la interacción con el público a través de una performance en vivo realizada en la Casa de la Lectura de la Ciudad de Buenos Aires, que se llamó Tumbada Work in Progress, con actriz, música y proyección de dibujos.

A la par seguimos trabajando con Muriel Frega en otro cómic que profundizara aún más la apuesta. La historieta El rey francés obtuvo una mención especial en el Concurso Nacional Crack Bang Boom, Edición 2011, Rosario, Argentina, y fue publicada por la revista mexicana Replicante.

Lo interesante de este crecimiento multiformato es que todos los productos son independientes entre sí y tienen su propio lenguaje. No es necesario leer la novela Doma ni ver la obra de teatro Tumbada blanca en blanco o la performance para comprender las historietas Los espantapájaros y El rey francés. Es un universo cuya mitología se ramifica en diversos terrenos.

La continuación del proyecto siguió junto a Muriel Frega y se convirtió en Modus Operandi  la novela gráfica, de la cual Los espantapájaros y El rey francés son dos capítulos.

Tenemos la convicción de que Modus Operandi es, sin duda, la novela gráfica de la épica del cuerpo.

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